“Amasamientos, fricciones, presiones… Cremas, geles, aceites esenciales, música relajante…”

La actividad deportiva requiere un esfuerzo y desgaste importante en músculos articulaciones, líquidos y diferentes estructuras corporales. Se suele decir que el descanso es parte del entrenamiento. Podemos ayudar al cuerpo en ese apartado en su proceso de recuperación de muchas maneras. Una de ellas es el masaje de recuperación.

Nos imaginamos por dentro nuestro organismo mientras practicamos deporte… músculos contrayéndose y estirándose, articulaciones soportando cada movimiento , el corazón bombeando sangre ayudado por los pulmones, que no paran de aportar oxigeno , órganos fabricando energía con la “gasolina” que tienen que administrar, la piel abriendo y cerrando los poros expulsando sudor y sales minerales…

No podemos pasar por alto todo este esfuerzo, llega la hora de ponerlo todo otra vez a punto, listo, preparado para el día siguiente, a tono,  para rendir al máximo. LLEGA LA HORA DEL MASAJE.

“Vivimos en la era de la tecnología, rodeados de aparatos que nos facilitan o nos complementan la labor en los tratamientos, pero el masaje manual es insustituible”.

Debemos tener en cuenta una cosa muy importante en cuanto al masaje:

La 1ª capa, el acceso para mandar información al interior, es la piel. Nos sirve de gran ayuda la observación de su estado. Una piel muy seca nos puede informar que se ha sufrido una deshidratación importante, si la piel está tensa, no se puede deslizar con facilidad… algo sucede debajo, el enrojecimiento y la temperatura en diferentes zonas y lo más importante la sensación al tocar la piel, el contacto.

¿Qué nos dicen las manos?

Esto no se podría describir fácilmente, a veces es la sensación de estar tocando el músculo, el tendón o el ligamento directamente, como si no hubiera ninguna barrera en medio. Ese es el momento de percibir sensaciones dando el masaje, concentrado, sintiendo lo que estás haciendo, escuchando a la musculatura lo que te cuenta y adaptándote en cada maniobra, notando el ritmo respiratorio, el bombeo del pulso, percibir los cambios en los tejidos a medida que una maniobra da paso a la siguiente. EL ARTE DEL MASAJE.

Uno de los actores principales es el músculo. El masaje les devuelve la elasticidad, el oxígeno y la sangre en buenas condiciones y la capacidad de volverse a contraer en el momento que sea necesario.

Las articulaciones soportan giros, presiones y situaciones límite. Hay que devolverles su movilidad a través de la relajación de los tendones y ligamentos.

¿El sistema nervioso?

También sufre. Vemos en los deportistas la carga de estrés que llevan, sus mentes no paran de pensar cómo planificar la carrera,  donde apretar, donde dosificar, como es el estado de forma en cada momento. La hora del masaje tiene que servir ayudar a la mente a mantenerse fresca a la hora de tomar decisiones.

¿Todo el mundo necesita el mismo masaje?

NO ROTUNDO.

No me gusta la idea de dar el mismo masaje a todo el mundo, SERÍA ABURRIDÍSIMO. Es más emocionante adaptarse a cada tipo de musculatura.

En los 5 primeros minutos de la sesión, el objetivo es saber qué masaje necesita ese deportista. Por las características físicas, la disciplina deportiva que realiza, el entrenamiento del día anterior, del posterior, el día de la carrera, el momento de la temporada, hay que meterse en la piel del deportista lo más rápido posible y reaccionar de la manera más adecuada.

¿Cuándo es el mejor momento de recibir el masaje post-competición?

Dependiendo del tipo de deporte programamos la sesión:

En el ciclismo es a diario después de la jornada, si se trata de varias etapas seguidas. Si se trata de una competición de un día, mi opinión es dejar al cuerpo que recupere sólo, que active sus mecanismos y no interferir inmediatamente, en este caso el masaje el día siguiente podría ser buena opción.

En el caso de las artes marciales, donde hay diferentes combates en el mismo día, lo ideal es entre cada pelea. Volver a recuperar con un masaje más corto para no dejar demasiado relajada la musculatura.

En el caso posterior a un maratón, dejaría 2 días después de la carrera. La paliza que sufre el sistema músculo esquelético es considerable y en la semana de descanso se pudrían realizar varias sesiones dejando espacio suficiente entre ellas.

Dependiendo del momento en la temporada:

Los días posteriores a realizar series, tiradas largas, muchos km en bici, entrenamientos exigentes… son ideales para recibir un masaje de descarga.

La semana anterior a la competición dejaremos tiempo suficiente para que el músculo tenga la chispa necesaria para estar en la línea de salida. Si nos pasamos en la presión, nos confundimos en el día a elegir o en la duración, podemos dejar la musculatura demasiado relajada y “matar el nervio”.

Como no podría ser de otra manera hay que escuchar lo que nos dice el deportista, que sensaciones tiene con el masaje (antes durante y después) y adaptarse a esa información recopilando todos los datos.

Un toque oriental

Me parece una idea interesante utilizar de masaje chino (Tuina) durante la sesión de masaje tradicional occidental. Damos otro enfoque, abrimos otra puerta, la de los meridianos y sus conexiones. Así podremos insistir más en puntos circulatorios, analgésicos, descontracturantes, descongestionar un meridiano… El objetivo es el mismo: restablecer la circulación de líquidos, devolver la elasticidad y el tono a la musculatura y recuperar la movilidad articular.

Automasaje

Puede ser una buena opción, amasar, presionar y estirar los músculos con una crema recuperadora, en estos casos algún gel frío. Realizado durante 5 minutos hasta que se reabsorba bien la crema.

Tenemos una gran herramienta para ayudar al deportista a cumplir sus objetivos: EL MASAJE MANUAL.

“El placer de disfrutar dando un masaje, sólo se puede comparar con el placer de recibirlo”.

Tínin Txo


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