Cape Epic 2019 Iñigo Labat - Sportvicious

A Iñigo Labat y Txuma Andueza les apasiona el MTB, las largas distancias y los retos donde existe un punto de aventura. Por esta razón, decidieron participar en la Cape Epic 2019, posiblemente la prueba por etapas de MTB más importante y dura que existe en la actualidad.

Los datos hablan por sí solos: 8 días, 624 km y 16.650 m de desnivel positivo acumulado. Pero no solo esto, quizás hay algo más duro que todo esto: sobrevivir durante este tiempo en el campamento que prepara la organización, donde lo habitual es dormir en tiendas de campaña, con lo que esto supone para el descanso.

El día previo al inicio, empiezas a darte cuenta de que esta prueba es diferente a las demás, no solo por la mastodóntica organización y logística que conlleva, sino también por el ambiente multicultural que se respira como en ninguna otra, así como por su perfecto funcionamiento junto con el agradable trato de sus trabajador@s y voluntari@s.

Prólogo de la Cape Epic

La prueba está muy bien planteada. Para entrar en la dinámica de carrera, empezamos con un prólogo en formato contrarreloj de 20 km y 600 m de desnivel positivo acumulado. Se celebra en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y en la rampa de salida ya empiezas a ser consciente de que estás iniciando uno de los sueños ciclistas de tu vida.

El recorrido lo conocíamos del día anterior, así que decidimos imprimir ritmo y disfrutar sufriendo del ambientazo en la subida a Dead Man’s Tree, repleta de gente animando con todo tipo de artilugios.

Una vez coronamos la subida, tocó apretar para afrontar la bajada a meta, donde superamos el primer Technical Terrain, que ciertamente da ilusión después de ver tantos y tantos vídeos de estas secciones en YouTube.

Contentos con las sensaciones, por la tarde tocó el traslado en autobús a Hermanus, sede de las primeras etapas y donde empieza realmente la Cape Epic. Aquí tuvimos el primer contacto con los campamentos, se acabaron las comodidades del hotel.

Cape Epic 2019 Sportvicious - Iñigo Labat

Etapa 1. Hermanus-Hermanus: 111 km/+2700 m D+

Se trata de una etapa circular por la zona de Hermanus. Esta será la etapa de mayor kilometraje pero no donde más desnivel positivo acumulemos.

Un primer detalle que engrandece la Cape Epic, la salida por cajones. En el cajón que te asignan según la clasificación general estás rodeado de gente con tu nivel por lo que todo fluye mucho mejor.

Y para terminar con la salida, menudo puntazo que en ese momento de tensión suene tu canción preferida, Castle on the Hill, de Ed Sheeran. Detalles y más detalles.

La estrategia de la etapa no pudo ser otra que regular mucho, ver nuestro sitio real e ir haciéndonos al terreno.

¿Cómo describir el recorrido? Sencillamente espectacular y eso que solo el 21% del recorrido fueron sendas, pero menudas sendas, de las de flow, increíble lo bien cuidadas que están; peraltes, pequeños puentes de madera, en fin, de disfrutar a más no poder.

El resto del recorrido fueron caminos duros, mucha piedra oculta por enormes cantidades de arena, que convirtieron muchos tramos en auténticas trampas donde había que estar muy atento.

Una cosa a tener en cuenta es que gran parte del recorrido transita por propiedades privadas, por lo que fuera de esta prueba muchos de estos caminos y senderos están vetados. De hecho, la organización prohíbe subirlos a Strava.

Cape Epic - Iñigo Labat - Sportvicious

Etapa 2. Hermanus-Elgin: 93 km/+2250 m D+

Definir la etapa como de transición con esos datos de distancia y desnivel es algo atrevido pero así fue.

Los primeros 20 km fueron comunes a la etapa 1. Una vez superados, emprendimos camino hacia Botrivier superando antes The Machine, una de estas subidas feas que siempre hay en este tipo de vueltas.

Empiezas en asfalto para acabar por un sendero impracticable que te conduce al pico más alto de la zona.

En la bajada estaba situado el Technical Terrain, en esta ocasión menos bonito y más peligroso que otras veces al estar lleno de peligrosos bancos de arena.

Lo mejor del día estaba por llegar. Botrivier es un pequeño paraíso del MTB en Sudáfrica. Sus viñedos y pequeñas colinas están surcados por unos senderos memorables.

El más destacado es el denominado Wildekrans Tokoloshe, 10 km de peraltes y zonas húmedas salvadas por pasarelas de madera y, para rematar, el último tramo suspendido en una estructura dentro de un bosque plagado de aficionad@s animando como loc@s (imaginaros cómo sería cuando pasaron los buenos).

Tras este pequeño subidón de moral, última ascensión del día y entrada a Elgin por otro sendero memorable.

Etapa 3 de la cape Epic. Elgin-Elgin: 109 km/2800 m D+

En otras ediciones las subidas a Nuweberg y Groenlandberg son sinónimo de etapa reina. Este año este honor lo tuvo la etapa 5, pero eso no quita que la etapa 3 fuera muy dura.

Estas dos montañas representan el techo de esta edición, tan solo 1.100 m de altura pero las condiciones del día fueron malas; lluvia, niebla y frío estuvieron presentes durante muchos kilómetros.

El descenso fue muy peligroso; a los ya de por sí pedregosos caminos se unieron la humedad y la falta de visibilidad. Con mucho cuidado y algún que otro susto, emprendimos el Technical Terrain de la jornada, el Die Nek.

Esta vez el tramo fue en subida y sencillamente fue un infierno, más piedras que convirtieron la ascensión en algo muy duro.

Conforme pasaron los kilómetros, el recorrido se volvió más divertido. Desde pasar por el interior de una bodega de vino con avituallamiento incluido hasta atravesar los únicos senderos del día, que una vez más supusieron un subidón de adrenalina para terminar la etapa.

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Etapa 4. Elgin-Elgin: 43 km/1.000 m D+

Tras tres duros días, por fin llegaba la etapa anhelada por much@s de l@s que allí estábamos, la que marca el inicio de la recta final de la Cape Epic y posiblemente la más divertida de todas.

No os engañamos si os decimos que jamás vimos algo igual. Una borrachera de senderos difícil de olvidar.

¿Qué tienen de especial? Así como los nuestros son generalmente muy naturales, estos llevan detrás un trabajo brutal, desde la señalización hasta la construcción de pasarelas sobre arroyos y zonas húmedas, pasando por la elaboración de peraltes.

Esto les da un toque artificial que puede no llegar a convencer a los más puristas pero que sin lugar a dudas los convierte en más divertidos y seguros.

La etapa fue rápida y en poco más de 2 horas nos la ventilamos, así que tuvimos tiempo de descansar algo más.

Si te apasiona el mundo del ciclismo, visita nuestra sección especializada.

Iñigo Labat Cape Epic 2019 Sportvicious

Etapa 5. Elgin–Stellenbosch: 100 km/2.850 m D+

Por fin llegaba la etapa denominada reina y, tras terminarla, no sabemos si fue la reina pero sí un auténtico infierno.

Hasta el km 50 nos tocó ascender el Gantouw Pass, que venía precedido de varias ascensiones más. El viento empezó a soplar con fuerza, a ratos a favor y otras en contra. El descenso de esta cima había que realizarlo bajados de la bicicleta al ser de especial protección.

En el km 50 y en una zona relativamente sencilla, llegó el primer pinchazo. La raja en la cubierta fue importante. Tras reparar, continuamos pero 5 km más tarde llegó el segundo pinchazo del día. 

El tiempo perdido empezaba a ser considerable pero lo peor de todo fue el plan que se nos presentaba. Ningún repuesto y 30 km hasta el siguiente punto de asistencia mecánica.

Por suerte, la segunda cámara resistió hasta el avituallamiento y punto de asistencia mecánica. Allí tocó poner una nueva cubierta para poder finalizar la etapa.

A partir de ese punto, 24 km a todo trapo para intentar minimizar las pérdidas en meta.

En cuanto al recorrido, atravesamos varios viñedos y bodegas que abrieron sus puertas y sus instalaciones para que pasase la carrera.

Disfrutamos un día más de la ruidosa afición sudafricana y conocimos los senderos de Helderberg Trails en otra de las zonas de reconocido prestigio en el mundo del MTB, Stellenbosch.

Iñigo Labat - Cape Epic 2019 - Sportvicious

Etapa 6. Stellenbosch- Stellenbosch: 89 km/2.650 m D+

Tras el descalabro mecánico del día anterior, se presentaba un buen día para volver a intentar meternos en las posiciones del resto de días.

Pero las etapas empiezan desde el mismo momento en que terminas la del día anterior. El ritual fue según el guión previsto hasta la hora de meterse al saco. A partir de aquí empezó un pequeño infierno. La noche fue mala; el estómago hacía de las suyas y ponía las cosas complicadas.

La salida fue muy explosiva, la subida inicial se presentaba muy pronto, así que las posibilidades de dar la vuelta al cuerpo se complicaban.

Posiblemente fue la etapa más bonita de la Cape Epic. A la multitud de subidas cortas pero muy intensas le seguían unas bajadas por senderos espectaculares.

El ánimo de la afición ayuda a seguir encima de la bici. En esta prueba donde se corre por parejas, la labor del compañero es vital y Txuma estuvo magistral acompañándome en todo momento y animándome a terminar. Sin esto todo hubiese sido más difícil.

Llegamos a la etapa final en peores condiciones que las deseadas pero nadie dijo que esto fuera fácil. ¡Así es la Cape Epic!

Iñigo Labat y Txuma Anduez Finishers Cape Epic 2019 Sportvicious

Etapa 7. Stellenbosch-Val de Vie, Paarl: 70 km/1.800 m D+

En situaciones como estas, te das cuenta de lo fuerte que puede llegar a ser el cuerpo. Después del duro día de ayer, parecía complicado darle la vuelta pero tras una buena noche, volvimos a funcionar.

Y mejor así porque la etapa tenía poco de paseo. La Cape Epic no se regala un kilómetro y así lo pudimos comprobar.

Hasta el km 59 acumulamos todo el desnivel en un terreno rompepiernas lleno de senderos pedregosos y subidas muy explosivas.

La parte final fue más plana pero no por ello más sencilla.

¿Cómo describir la entrada a meta? Giras la última curva y de golpe te das cuenta de que es verdad, que todas esas imágenes que llevabas viendo años y años se cumplen.

La emoción te embarga y se te pasan en muy pocos segundos muchas cosas por la cabeza. Solo por vivir este momento, merece la pena todo el esfuerzo. El objetivo de muchos meses y el sueño de muchos años se cumplió.

Iñigo Labat

Fotografías de Sportograf