Marco De Gasperi es un atleta italiano nacido en Bormio, una comuna italiana situada en la provincia de Sondrio en Lombardía, a los pies de los Alpes italianos. Durante su infancia, la presencia del coloso alpino enseguida despertó en él el interés por la montaña y el deporte que se pudiera practicar en ella tanto en invierno como en verano.Pero si hay un deporte en el que ha destacado, es el skyrunning, o sea carreras por montañas a gran altitud, donde ha conseguido ser uno de los mejores en la disciplina del kilómetro vertical —con el récord del mundo de la disciplina incluido— y también uno de los máximos rivales europeos de su amigo Kilian Jornet.
Con 37 años y más de 20 en la alta competición, ya se te puede considerar todo un veterano. ¿Ves que se acerca el final de tu carrera deportiva?
La verdad es que desde hace 5-6 años les digo a todos mis amigos o a quien me pregunta que la hora de dejar la actividad profesional se acerca. A veces, el cansancio de los entrenamientos es grande. Pero después, especialmente ahora, hay una gran variedad de competiciones y otros retos que me llenan de nuevos estímulos y motivaciones para seguir corriendo temporada tras temporada.
La mayoría de corredores que llevan mucho tiempo en la élite deciden dar el paso a las carreras de larga distancia. ¿Es cuestión de mente? ¿En la larga distancia se corre más con la cabeza que con las piernas?
Lo bueno de nuestro deporte es que hay una multitud de soluciones para disfrutar hasta que a uno deja de gustarle. Nuestro cuerpo, nuestra capacidad de entrenamiento, acusa el esfuerzo, pero la cabeza, por ejemplo, se modifica a medida que pasa el tiempo. A medida que nos desarrollamos fisiológicamente necesitamos buscar nuevas distancias para optimizar nuestros nuevos recursos. Nunca antes había corrido un ultra en mi vida. No puedo decir si se corre más con las piernas o la cabeza, aunque es seguro que tan solo con una gran voluntad se puede conseguir cualquier resultado.
En la actualidad hay bastante interés en Europa por vuestro deporte, gracias seguramente a tus logros y los que cosechan Kilian Jornet, tu pareja Elisa Desco o Núria Picas, por poner unos ejemplos, y también a las marcas deportivas que patrocinan carreras con mayor inversión económica o incluso se arriesgan a montar de nuevas… Seguro que todo esto nada tiene que ver con el deporte que tú conociste cuando empezaste. ¿Es así?
Yo aproveché los años buenos de mi velocidad en carreras cortas de montaña —hasta 15 kilómetros de distancia— que organizaba la IAAF. Desde los años 90 hasta principios del 2000, las carreras largas eran desconocidas para la gran mayoría de atletas. Había muchas carreras pero solo las más importantes formaban equipos nacionales para disputar el mundial de carreras de montaña. El mundial era lo máximo, reconocido por todo nuestro mundo; aun así no había el altavoz que suponen las redes sociales en la actualidad. Todavía no existía el interés de las marcas técnicas en patrocinarnos. Incluso no existían zapatillas para este tipo de deporte. Desde hace un tiempo ya contamos con muchas marcas que han ampliado el mercado para el corredor de montaña. Lo que me duele es notar que el mundial de carreras de montaña que yo corrí tantas veces en el pasado —desde 1995 hasta 2012—, en la actualidad apenas tiene importancia, si bien el nivel de los participantes ha crecido mucho, la verdad.
¿Quiénes eran tus referentes en aquella época?
Bueno, a mi me gustaba seguir a Adriano Greco, campeón de skyrunning y gran esquiador de montaña. Además, tuve la suerte de que fue mi primer entrenador.
Curioso que la mayoría de pioneros del skyrunning fueran italianos. ¿Estáis hechos de otra pasta?
Creo que la verdad es que fue una casualidad. El skyrunning nació en Italia, de la mano de italianos que corrían subiendo las cumbres de las grandes cimas de los Alpes italianos, como el Monte Rosa, Adamello, Monte Bianco…
El número de carreras y atletas ha aumentado mucho en estos últimos años, se podría decir que vivimos un auténtico boom y cualquiera se ve capaz de inscribirse en una carrera de larga distancia por montañas que apenas ha pisado. Me vienen a la mente carreras tan populares y masivas en los últimos años como Zegama o Ultra Pirineu que se cobró una vida hace dos ediciones. ¿Crees que se corren riesgos innecesarios? ¿No deberíamos de tomárnoslo con más calma y hacer las cosas poco a poco?
Cualquier carrera potencialmente es un riesgo y siempre me da un poco de miedo si me pongo en la piel de los organizadores de las carreras más exigentes y técnicas como el Kima, o de larga distancia como el Tor de Geants, por ejemplo. Muchas veces los corredores eligen una prueba que supera su límite de capacidad —en tema de distancia, dureza, etc. — y aquí el riesgo es doble. Creo que en muchos casos la culpa es de las promociones de las carreras que exaltan la belleza de sus recorridos, su organización, etc., sin pensar que todo esto eclipsa la importancia de los riesgos que suponen este tipo de pruebas. Sin duda deberíamos explicar mejor a los principiantes que para subir hasta arriba es necesario salir desde abajo. Poco a poco se disfruta igualmente.
También ha aumentado mucho el nivel de corredores de élite hasta el punto que la victoria, si no participa Kilian Jornet, se disputa entre hasta diez corredores. ¿A qué crees que se debe?
Sí, esto es normal. Es parte del interés que ponen los atletas y los patrocinadores en mejorar sus actuaciones en las carreras. De todas formas, no creo que el nivel sea tan alto. Si piensas que todos los atletas corren muchas carreras durante una temporada, entiendes que no pueden recuperarse al 100% para estar a su mejor nivel competitivo en cada carrera. ¡Y todavía nos queda mucho continente africano para organizar carreras!
El nivel de las féminas es en estos momentos altísimo. ¿Se acerca el día en que veremos una victoria en la general de una mujer?
El nivel en la categoría femenina ha mejorado mucho. Hace unos años eran dos o tres las mujeres de entre la élite que conseguían una gran marca en carreras duras y técnicas como Zegama, Giir di Mont, Dolomites… Este año hemos visto como han peleado un mínimo de cinco o seis mujeres por la victoria en cada una de las carreras del circuito de skyrunning. Este tipo de competencia hace que las marcas se acerquen a las que consiguen los hombres. En carreras con un nivel masculino no muy elevado veo posible que estas mujeres puedan ganar a los hombres, por supuesto.
Leí que tienes una espina clavada. Con 16 años no te dejaron participar en la carrera que ascendía al Mont Blanc desde Courmayeur y luego la carrera dejó de celebrarse. Fabio Meraldi tiene el récord de ascenso de esa ruta en 6 horas y 47 minutos. Nada tiene que ver con el récord de Kilian Jornet que realizó desde Chamonix en la parte francesa del Mont Blanc. ¿Es cierto que quieres intentar superar ese reto?
Recuerdo el momento en que me dijeron “no Marco, esta prueba es demasiado dura y complicada para un chaval de 16 años; no es como el Monte Rosa. Ya tendrás tiempo en el futuro para correr por el Mont Blanc”. Pero después, nunca más volvieron a organizar el intento de récord. Solo Fabio Meraldi, en 1995, decidió intentar de nuevo el récord en solitario. El pasado verano estuve allí unos días mirando el recorrido. Es increíble la vía italiana del Mont Blanc. Es algo salvaje, austero… Para mí sería como cumplir un sueño tras muchos años.
¿Y recuperar el récord en el kilómetro vertical?
¡Esto lo veo más difícil! La explosividad que necesitas en este tipo de pruebas la perdí hace tiempo. O mejor dicho, hace mucho que no entreno para correr carreras de kilómetro vertical. En el pasado era posible conseguir buenos resultados sin mucho entrenamiento específico, pero ahora no, todos los verticalistas se preparan exclusivamente para esto.
¿Tu futuro en la montaña pasa por realizar este tipo de retos mucho más personales y realizar carreras más exóticas como la que realizaste en la Red Fox Elbrus Race?
Lo que me gusta ahora, después de 20 años corriendo como profesional, es viajar. Visitar sitios nuevos, correr, conocer gente nueva, disfrutar de todas y cada una de las montañas. Esto es lo que me llevo de cada lugar en el que he estado. Subir al monte Elbrus, hasta hace 5 años, era un sueño para todos los skyrunners. Ahora gracias a que la Federación Rusa organiza la Red Fox Elbrus Race, subir con las máximas garantías de seguridad al pico más alto de Europa es posible.
Kilian Jornet intentó el récord de ascenso y descenso del Monte Elbrus y se le resistió. ¿Tan dura es esa montaña?
El Elbrus es una montaña considerada fácil para los alpinistas. Por esto muchos de ellos subestiman sus peligros y cada año se pierden vidas por culpa del frio, la niebla y la altura. Las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente y la vuelta puede convertirse en una trampa mortal. El día que Kilian intentó el récord encontraron unas condiciones climatológicas muy adversas para subir en velocidad. Frío y viento con más de 70-80 km/h. El récord es un privilegio al alcance de unos pocos atletas con experiencias en alpinismo, aunque también hay que encontrar las condiciones inmejorables de clima y nieve para conseguir la marca.
Conociste a Vitaly Shkel, que finalmente este verano se hizo con el récord en el Monte Elbrus en solitario y también en el Pico Lenin. ¿Qué impresión te causó?
Vitaly es un hombre increíble. Es una máquina. Está acostumbrado a las alturas porque vive durante largos períodos de tiempo en el Elbrus. También tiene una capacidad increíble de sufrir con los esfuerzos en malas condiciones meteorológicas. Creo que le falta un poco de velocidad para correr carreras de trail clásicas, pero no le falta nada para subir y bajar en velocidad una gran montaña.
Te vimos en un capítulo del Kilian Quest, concretamente en el episodio 2 y 3 de la cuarta temporada, donde Kilian Jornet te bautizaba como su mejor enemigo —deportivamente hablando—. ¿Cómo es tu relación con el corredor catalán?
Sí, tengo que pagarle unas cervezas por esta buena publicidad. La verdad es que para mí es un honor pensar que él me considera un enemigo-amigo por los retos deportivos que hemos tenido hasta ahora. Nuestra relación es de confianza, respeto y amistad. Aunque si nos encontramos disputando una carrera:
Jornet explicaba que admiraba tu capacidad de conocer y escuchar tu cuerpo. Que si notabas alguna molestia no te importaba parar aunque significara perderte alguna carrera o incluso abandonar y que seguro esa era la causa principal de que hayas podido estar más 15 años al más alto nivel en el skyrunning. ¿Tanto te conoces y te escuchas?
Es la ley del deporte. Tarde o temprano las lesiones nos asaltan a todos. Entonces es útil conocer nuestro cuerpo y las señales que nos manda. A veces con unos días de descanso se evitan lesiones; otras veces hay que parar un largo período de tiempo. Es verdad que he tenido varias lesiones en mi vida, pero no es verdad que sea bueno escuchando mi cuerpo. Las ganas de seguir corriendo también con dolor, como en todos los corredores, muchas veces es más fuerte que la necesidad de estar recuperando.
¿En qué se basa tu entrenamiento?
Ahora no entreno tanto como en el pasado. Corro nueve o diez veces por semana con un kilometraje promedio de 150 km. Durante el verano un poco menos pero con mucho más desnivel que durante la temporada invernal. No tengo entrenador desde hace tiempo. Todavía me gusta planear y escribir lo que pienso hacer semana a semana. Suelo poner una tirada larga de entre 25-40 km con 2.000-2.500 metros de desnivel positivo, dos entrenamientos de velocidad y dos de gimnasio a la semana. En invierno, la preparación que suelo hacer es muy parecida a la que hace un maratoniano, con entrenamientos de resistencia anaeróbica y algunas subidas pero no muy pronunciadas. En primavera hago más senderos y repeticiones en subida y bajada. Esto es importante para acostumbrarse a los cambios en los trazados de las carreras tan exigentes del circuito de skyrunning.
Además de ser atleta, formas parte del Corpo Forestale. ¿En qué consiste vuestro trabajo? ¿Es el que mejor se adapta a tu estilo de vida?
Entrar en el Corpo Forestale dello Stato era con lo que soñaba cuando era niño. Y lo cumplí a los 23 años cuando gané un concurso nacional como atleta. A los 10 años me encantaban las flores de la montaña y cada vez que podía me gustaba visitar el jardín botánico de Bormio, donde trabajan los forestales. Me gustaba aprender los nombres de todas las flores y conocer sus particularidades. La verdad es que el trabajo de forestal no es solo eso. Es mucho más que ser un policía ambiental, en el parque nacional donde vivo —Parco Nazionale dello Stelvio— es muy importante guardar y tener cuidados los lugares, los animales que allí viven, la naturaleza en general. Creo que este trabajo es perfecto para un corredor como yo, apasionado por la montaña. Las horas en una oficina se hacen mucho más largas que cuando vives en el monte.
Supongo que aparte de la montaña, tienes otros intereses y otros deportes que te gusta practicar o disfrutar como espectador. ¿Verdad?
¡Claro que sí! Me gusta mucho formar parte del desarrollo de las zapatillas para correr en montaña. También me encanta aprender a construir cosas con mis propias manos. No soy muy bueno en eso, pero la pasión todavía existe. Cuando era más joven, me gustaba mirar por televisión cualquier tipo de deporte, desde fútbol hasta ciclismo, pasando por cualquier tipo de esquí ya sea alpino o de fondo. Ahora prefiero practicar deportes a verlos por televisión. Como espectador lo que realmente me encanta es mirar las carreras de los niños del valle donde entreno. ¡Me lleva 25 años atrás!
Entrevista realizada por Òscar Cusidó
Coordinadora de la entrevista: Anna Maleva
Fotografías de Fabio Menino-Fabiomenblog
Marco De Gasperi: www.marcodegasperi.it/